ID de noticias: 15069
Fecha de publicación : 07 November 2015 - 09:42
Los soldados israelíes se han acostumbrado a sentirse heroicos dentro de sus aviones, tanques y jeeps blindados, pero ahora están muriendo de miedo cuando la venganza irrumpe.


LHVnews, Asia Occidental; Cuando se trata de valentía y audacia, los jóvenes manifestantes palestinos derrotan a los soldados israelíes y la policía de fronteras. Están armados con agilidad, rapidez y kufiyas que cubren sus rostros. Están armados con piedras y cócteles molotov, mientras los soldados –con sus ejercicios militares- están armados y protegidos con vehículos blindados, drones, cascos, armas mortales de diversos tipos y gases lacrimógenos venenosos contra la valentía de los jóvenes palestinos y es aquí donde la cobardía de los soldados israelíes se expone.

De acuerdo con el sitio web analítico, Rebelión, ellos se han acostumbrado a sentirse fuerte y heroicos en sus aviones, tanques y jeeps blindados, en su detenciones y salas de interrogatorios y torres de observación con equipos sofisticados, en sus robos nocturnos en las casas y tirando a los menores de sus camas.

Frente a la kufiya, las piedra y los cóctel molotov están perdidos, insultados. Entonces la venganza estalla.

Usted, lector israelí, debería liberarse un poco de la dieta mediática israelí que plantea la situación de manera superficial; usted debe liberarse del lenguaje de los patrones de los "desórdenes y disturbios civiles".

En su lugar, vea los videos no censurados desde el campo de "batalla": los soldados en jeeps corriendo a manifestantes aquí y allá, un soldado rociando gas lacrimógeno a quemarropa a los ojos de médicos que venían a evacuar a los heridos. Soldados sentados sobre un propietario de una tienda que traía sus mercancías en medio de los enfrentamientos y lo patean en una orgía de sadismo.

La violenta cobardía de los soldados israelíes va en crecimiento bajo las órdenes de la dirigencia político militar. Es parte del servicio obligatorio en un ejército cuya función principal es la defensa de la expansión colonialista.

La valentía y la audacia de los palestinos están en contra de su voluntad, viene forzada por la dominación extranjera que se ha abatido sobre ellos. Este valor se pasa por ósmosis de generación en generación mientras perduren y no no se remuevan las razones que los obligan a estos actos. Y los adultos miran con asombro a los jóvenes. Ellos casi se han olvidado que alguna vez fueron como ellos.

Ningún alto funcionario o líder político, ninguna llamada de emergencia puede evitar que los palestinos evadan los controles militares y las barreras de separación en los pueblos y es allí donde aprenden la tradición de la lucha popular desde hace más de una década y donde cultivan la valentía y audacia. Si hay algo inteligente que han hecho los líderes palestinos impopulares es la ordenen de negarles a los palestinos armados acercase a los sitios de protesta.

Los manifestantes palestinos saben que podrían ser asesinados, arrestados, torturados o exponerse a un degradante espectáculo de juicio. Pero ellos están armados con la justicia. (Y para ser precisos, no con "su" justicia, posmoderna y relativa, sino la justicia. Punto)

No queremos dar las gracias de que los soldados en Cisjordania no están pulverizando a los manifestantes con munición real y matando a diez de una vez, como mataron a los manifestantes en Gaza. Podemos asumir que recibieron órdenes para tratar de no matar a los manifestantes.

Resulta que cuando el ejército quiere, puede actuar sin matar. ¿Significa esto que los soldados y la policía recibieron órdenes de matar a cualquier sospechoso de poseer cuchillos a pocos metros de ellos? ¿Incluyendo un estudiante de instituto religioso a quien confundieron con un árabe?

Es cierto, en contraste con la valentía y la audacia de los muchos manifestantes, está la desesperación de los demás. Sin órdenes de arriba corren a sus muertes, agitando un cuchillo, ya que en este tipo de situaciones está claro que los soldados israelíes están muriendo de miedo, y su cobardía es mortal.

¿Mortal según órdenes? ¿Porque hay que acribillar a una persona con balas que ya está mortalmente herido en el suelo si no es por cobardía asesina, sino es la realización de un pedido de una multitud aullante?

El periodista Mohammed Daraghmeh publicó un artículo valiente que habla a los corazones de muchos y enoja a muchos otros. Bajo el título: "Don’t go out to die, Palestine needs you alive” - "No salgas a morir, Palestina te necesita vivo"-, Daraghmeh pide a los jóvenes que, como él dice que le pide a sus propios hijos, que no permitan que la desesperación y la emoción de la venganza les hagan perder la cabeza y sus vidas.

Los políticos, escribe, temen perder su popularidad, por lo que no se atreven a salir públicamente en contra de los ataques de cuchillo. Hace un llamado a los intelectuales a no permanecer en silencio y no temer; deben gritar en contra de este fenómeno suicida contagioso y llevarlo a su fin.

Asimismo hace un llamamiento a todos los líderes palestinos "de la extrema derecha a la extrema izquierda" para decir basta, aprovechar la oportunidad y canalizar la indignación nacional hacia la protesta masiva contra la ocupación - "protesta sin muerte, protesta que tiene que ver con la vida, la revolución, la esperanza y el cambio"-. El mundo, escribe, no acepta el apuñalamiento ni las embestidas de coches contra la población civil, al igual que se opuso a los ataques suicidas de los "mártires”.

Y continúa: "Uno se pregunta si la lucha no violenta puede poner fin a la ocupación. Y diré: ¿acaso la lucha armada y el ejército lo han hecho? Nuestra causa no es local sino internacional. El mundo creó el problema, y es el que debe encontrar la salida. Pero no va a hacerlo si guardamos silencio [sobre la ocupación], y no lo hará si cometemos suicidio. Sólo lo hará si preservamos la trayectoria humana de nuestra lucha nacional".

Y debemos añadir: La humanidad y el coraje de los que luchan por la libertad se destacan contra la cobardía y la falta de humanidad de quienes las han usurpado.

Escrito por: Amira Hass
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